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De galletas Príncipe a Elgorriaga: ¿qué podemos aprender?

De galletas Príncipe a Elgorriaga: ¿qué podemos aprender?
De galletas Príncipe a Elgorriaga: ¿qué podemos aprender?

Después de toda la vida juntos, te dejo por otra, has cambiado tanto que ya no te reconozco. Te consumía desde que iba al colegio. Tu sabor era perfecto. Tu tamaño era perfecto porque de mayor me entretenía comiéndome una galleta de una vez.

Un día de marzo te encontré distinta en el lineal del supermercado. En tu renovado packaging decías que tenías un 40% menos de grasas saturadas y que mantenías el sabor. Genial, se agradece que seas más sana, aunque la prensa sobre las grasas saturadas no deja muchas salidas en un mundo en el que los consumidores se preocupan cada vez más por su salud. También decías que tu tamaño era mayor, concretamente un 35%. Bueno, ya no podría comerme una galleta de una vez, no tengo la boca tan grande, pero si el incremento de 14,75 gramos a 20 gramos por galleta permite una mejor relación euros/kilo, bienvenido sea.

Abrí el paquete y te probé. La galleta estaba muy seca, nada agradable. Tu nuevo tamaño me pareció exagerado comparado al anterior. Supongo que es cuestión de costumbre. Pero lo principal es el sabor, ese sabor era otro. Si un producto de alimentación cambia  completamente su sabor, pasa a ser otro diferente. Por eso, marcas como La Piara mantienen en paralelo la línea clásica y una línea baja en grasas, entre otras, porque hay consumidores que prefieren unas y otros prefieren otras.

Pensé que las nuevas galletas serían retiradas después de unos días o semanas, pero después de varios meses no ha habido cambio y yo quiero consumir galletas de chocolate porque me encantan, así que empecé a probar otras.

Un día le llegó el turno a las galletas Elgorriaga. Creo no las probaba desde que era pequeño. Compré un paquete, las probé y comparándolas con las nuevas Galletas Príncipe he de decir que la galleta estaba mejor y el chocolate era de buena calidad. Pasó a ser la mejor alternativa.

Cuando se me acabó el paquete, volví a por otro. Dado que la fase de pruebas había terminado, me interesé por el precio, que hasta ahora no había mirado. Sorpresa. Las galletas Elgorriaga podía adquirirlas en mi supermercado habitual a 2 euros/kilo (comprando paquetes de 500 gramos), mientras que las galletas Príncipe tenían un precio de 3,67 euros/kilo si aprovechaba una oferta ( comprando 2 packs de 3 unidades cada uno). Y aunque compremos las galletas Elgorriaga en otros formatos, podemos encontrarlo por cerda de 2,94 euros/kilo

Como curiosidad, las galletas Elgorriaga ocupan ahora una posición destacada en mi supermercado habitual, una inteligente maniobra para atraer nuevos consumidores rebotados de las galletas Príncipe a sabiendas de su problema sobradamente difundido, que incluso cuenta con una página en Change.org para recoger firmas con el fin de que vuelvan a la receta original.

¿Qué podemos aprender de galletas Príncipe?

  • No cambiar un producto sin un buen estudio previo.
  • Si el cambio va a ser muy importante, tener las dos opciones en paralelo durante un tiempo para testarla antes de hacer el cambio radical.
  • Si el nuevo producto es rechazado por los consumidores, retirarlo lo más rápido posible y volver a comercializar el anterior. Mejor vender poco que no vender.
  • Si el cambio es inevitable y se espera un posible rechazo, ir preparando el terreno con tiempo.

¿Qué podemos aprender de galletas Elgorriaga?

  • Si detectamos un problema en la competencia, hay que reforzar la presencia para que el consumidor rebotado nos encuentre.
  • Si detectamos un problema en la competencia, hay que ofrecer precios especiales o inferiores para que el consumidor nos compre.
  • Si detectamos un problema en la competencia, hay que reforzar cualquier ventaja o característica que nos permita fidelizar al consumidor.
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