3 días sin dormir y 3 meses en parada para lograr los objetivos

07/07/2013  |  Por: Miguel Angel Acera  |  Puedes leerlo en 2 minutos.

Lo hicimos porque no sabíamos que era imposible.

3 días sin dormir y 1 Matrícula de Honor

En mi primer año de Ingeniería Téc. Informática de Sistemas, en la Escuela Politécnica de Cáceres (Universidad de Extremadura), teníamos una asignatura de programación en la que debíamos desarrollar un software para gestionar una ganadería, incluyendo la documentación interna, manual del programador y manual de usuario. Para este trabajo disponíamos de varios meses, durante los cuáles se comentaban dudas y detalles.

Lo que muy pocas personas sabían entonces (y quizás ahora) es que realicé todo el trabajo, absolutamente todo y desde cero, en sólo 3 días sin dormir, los tres días previos a la fecha de entrega. El resultado fue Matrícula de Honor.

3 meses en parada y 1 relanzamiento exitoso

El proyecto PublicacionesDidácticas lo lancé en noviembre de 2009 como un producto mínimo viable (PMV). La mayor parte de los procesos eran manuales. Su éxito llegó tan rápido y con tanta fuerza que me encontré en un punto en el que debía replantear ciertos aspectos o moriría de éxito. Varios meses más tarde decidí detener el proyecto 3 meses para rediseñar el sistema administrativo y automatizarlo al máximo, así como optimizar el retorno de la inversión cuidando hasta el último detalle. Era imposible hacer este profundo cambio con el proyecto en marcha y tenía claro que podía permitirme el lujo de detenerlo durante este tiempo sin ningún riesgo si cuidaba la comunicación con los usuarios.

Después de los tres meses, el proyecto se volvió a poner a pleno rendimiento, esta vez con la parte administrativa automatizada. Ahora, la velocidad y capacidad era muy superior.

Conclusión

Se puede. Basándome en estas dos experiencias (tengo varias similares), sé que se pueden hacer grandes cosas en muy poco tiempo si se quiere (aunque mejor durmiendo las debidas horas). Y se pueden hacer grandes cosas gracias a detenerse un tiempo para replantear el nuevo rumbo. Pero es necesario saber cuándo se puede poner la maquinaria al 200% y cuando hay que detenerla para lograr los objetivos. Se puede.

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